¿Cómo se realiza una depilación con láser?
En primer lugar se debe estudiar el color de la piel del paciente para valorar si la sesión va a ser segura. A continuación se debe estudiar el tipo de pelo que está presente en el área a depilar. No se debe depilar con láser si no hay pelo presente, ya que una gran parte del calor que se genera en el área es gracias a la absorción de la luz que realiza el pelo y si no está presente el grado de calentamiento que podemos llegar a alcanzar puede ser insuficiente y es posible que en lugar de destruir el pelo lo miniaturicemos.
Una vez que hemos contrastado que la piel está en concentración de melanina baja y que existe pelo depilable, se debe rasurar la zona a tratar o al menos se debe dejar el pelo solo con 1–2 mm emergiendo sobre la piel. Esto debe hacerse por varios motivos:
- Porque el pelo externo absorbería una energía que se quedaría por fuera del folículo y no tendría efecto terapéutico, es decir, sería una parte del pelo que competiría con el concepto de eficacia.
- Porque la queratina huele muy mal cuando se quema, y el tratamiento se hace más desagradable para el paciente y para el médico.
- Porque la queratina externa puede calentarse de tal manera que, al derretirse sobre la piel y caer sobre esta en cantidad importante y muy caliente, puede quemar ligeramente la piel. Se pueden producir quemaduras del tamaño de la cabeza de un alfiler que son debidas a esto.
- Porque si el punto anterior ocurre, es decir, la queratina derretida quema ligeramente la piel, la depilación es más dolorosa, pues al calor recibido en el interior de la piel se une la sensación de quemazón que está produciendo al melanina externa al calentarse y quemar la piel.
La realización de los disparos del láser o del equipo de luz pulsada debe realizarse con calidad, normalmente lo correcto es disparar con la pieza de mano del equipo disparando de forma perpendicular a la piel para producir el menor grado de scattering o reflexión posible.
Además es importante considerar el grado de solapamiento de los disparos. Si hay poca densidad de pelo se puede disparar haciendo un 30-35% de solapamiento para no perder nada de efecto terapéutico en profundidad; pero, si el paciente tiene mucho pelo y muy grueso hay que renunciar a realizar la sesión todo lo eficaz que podría ser, porque estamos arriesgándonos a que la alta concentración de masa melánica folicular produzca un calentamiento en bloque de toda la zona (dermis y epidermis) por bloquearse la liberación de calor al existir tantos elementos captando la energía que podemos llegar a producir una epidermolisis térmica por concentración de ER. En estos casos es mejor no solapar nada y emplazar al paciente para pasada una semana realizar una sesión complementaria a la anterior en las zonas donde aparezca pelo no tratado.
A medida que la densidad de pelo va siendo menor, las posibilidades de aumentar el grado de solapamiento y de hacer una sesión más exhaustiva aumentan y el solapamiento por ello debe ser creciente.
